El liderazgo motiva un mejor desempeño en las personas, permite maximizar la eficiencia y lograr los objetivos dentro de las empresas. Por este motivo, la figura de los líderes, es sin duda, indispensable y vital en todas las organizaciones. 

 Según un estudio publicado por Accenture, en colaboración con el Foro Económico Mundial, se establecieron 5 elementos para un liderazgo responsable:

  1. Inclusión de los stakeholders.

Se debe cuidar la confianza y el impacto para las distintas partes interesadas, fomentando un entorno inclusivo donde los individuos involucrados tengan voz y sientan que pertenecen.

  1. Emoción e intuición.

Se debe mostrar compasión, humildad y apertura a través de las acciones, para lograr desbloquear el compromiso y la creatividad.

  1. Misión y Propósito.

Promover los objetivos de la compañía inspirando una visión de prosperidad sostenible para la organización y sus stakeholders.

  1. Tecnología e innovación.

Invertir y no rezagarse con la tecnología emergente, creando un nuevo valor organizacional y social.

  1. Intelecto y perspicacia.

Ser recursivo. Descubrir buenas maneras para alcanzar el éxito mediante el aprendizaje continuo y el intercambio de conocimientos.

No obstante, hoy en día, con los cambios y la nueva perspectiva de vida que nos trajo el 2020, necesitamos que un líder (post-pandemia) cuente o desarrolle también las siguientes habilidades:

  • Resiliencia
  • Brinde confianza y autonomía de los equipos
  • Cuide la salud física y mental de sus equipos
  • Inteligencia emocional
  • Empatía y se conecte profunda y genuinamente con su equipo
  • Sea afiliativo y genere sentido de pertenencia en sus equipos
  • Comunicación asertiva y escucha activa
  • Sea Inspirador
  • Análisis de entornos complejos
  • Transformación digital
  • Adaptabilidad al cambio 
  • Flexibilidad mental que permita planear, imaginar y reformar el modelo de negocio cuando se requiera.

Con respecto al estilo de los líderes, que se logra percibir en cada interacción personal, se dividen en dos categorías: poder y atractivo. Los primeros están asociados con la autoconfianza, la competencia, el carisma y la influencia. Mientras que los segundos, están relacionados con la amabilidad, la accesibilidad y la simpatía (Abramson, Peterson y Stutman, 2020) 

En resumen, el liderazgo, en sus diferentes estilos y versiones, es un factor clave en toda organización ya que permite que la cultura organizacional se desarrolle de forma fluida; la comunicación sea efectiva; todos logren comprender la visión y los objetivos de la compañía. Pero lo más importante es que sea un liderazgo cercano que permita lograr así el éxito empresarial y personal (propio y de nuestros equipos) que todos buscamos.

 

 

 

Fuentes tenidas en cuenta:

 

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